Falleció Margarita Roncarolo

La poeta, performer y maestra era hija de la convecina Ester Wart de Roncarolo, quien supo ser durante varios años la directora de la Escuela de Cerámica de nuestra ciudad, la cual vive actualmente en su casa de General Paz 7

 

Margarita Roncarolo

 

El pasado 10 de julio, a los 70 años, falleció la reconocida poeta, performer y maestra Argentina Margarita Roncarolo, una persona ampliamente relacionada con nuestra ciudad a través de su madre, tratándose nada menos que de la ex directora municipal de cerámica del municipio Ester Wart de Roncarolo, de destacada trayectoria en su rubro, quien reside actualmente en su vivienda de General Paz 7.

Medios del ámbito nacional recordaron Margarita Roncarolo a días de su fallecimiento y en uno de los tantos artículos que aparecieron se pudo leer lo siguiente:

La lectora del Hospital Ferroviario, la niña de 7 años con una extraña anemia que leía en voz alta para los otros chicos que padecían polio y estaban internados junto a ella, no imaginó entonces el espacio que ocuparía. Mirar a la performer, poeta y maestra Margarita Roncarolo con esa forma de ser y estar tan arrolladora, con esa voz cavernosa y envolvente, era una maravilla imposible de olvidar. Cuando interpretaba un poema ponía el cuerpo, la mirada y los gestos al servicio de la palabra. Su pelo pintado de rosa añadía un pliegue de magnetismo a esa poeta que era la más joven y audaz de todas. “Marga”, como la llaman sus alumnos y alumnas que tanto la quieren y extrañan, murió el pasado 10 de julio a los 70 años. El corazón no se acostumbra aún a conjugar la intensividad de su vida en pasado. Como si la llama de su jovialidad invocara el conjunto de la eternidad.

Ser poeta de un solo libro no es equivalente al one hit wonder (cantante o grupo de un solo éxito). Margarita publicó su primer y único libro Rosa o muerte (Santos Locos) en 2019. Pero sus poemas circulaban mucho antes en plaquetas, revistas, blogs y en ciclos de lectura. Su militancia en múltiples frentes como la docencia durante 27 años en el Instituto Vocacional de Arte Lavardén (IVA) o en los talleres que brindaba en su casa del barrio de Chacarita fue postergando la edición de su libro. “Consideración a todos los que me gritan en la calle ´Mamarracho´ porque a los 60 años llevo el pelo pintado de rosa” es uno de esos poemas que generaba ovaciones, como sucedió en mayo de 2018 cuando participó en el ciclo “La Poesía no se ajusta”, coordinado por la poeta Patricia González López, en el stand del grupo Octubre en la Feria del Libro.

“Porque lo mío no es el arte por el arte/El color rosa en el pelo es/una declaración de guerra, una guerra suave sin sangre”, empieza ese emblemático poema en el que se dirige al “cerdo capitalista/burgués explorador” hacia el final: “Exijo una jornada laboral de duración normal, y la exijo sin apelar a tu corazón, ya que en asuntos de dinero la benevolencia está totalmente de más. Bien puedes ser un ciudadano modelo, miembro tal vez de la Sociedad Protectora de Animales y por añadidura vivir en olor de santidad, pero a la cosa que ante mi representas no le late un corazón en el pecho. Lo que parece palpitar en ella no es más que los latidos de mi propio corazón. Exijo la jornada normal de trabajo porque exijo el valor de mi mercancía, como cualquier otro vendedor. ¡Rosa o muerte!”.

 

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