Dante Martínez. Hijo de panadero, actor desde muy joven, un luchador de la vida

Sin lugar a dudas Dante Martínez es una persona que se ha ganado el respeto de todos los vecinos de la localidad de Carabelas, en base a su hombría de bien y responsabilidad con la que se ha manejado a lo largo de toda su vida. Nació en el mismo año de la fundación de nuestra hoja, en el mes de julio de 1932, a pesar de sus 88 años quiere hacer teatro, con un espíritu inquebrantable; además nos contó cómo fue su infancia en la panadería de su padre Emilio; cómo nació la pasión por el teatro o la actuación; sus obras teatrales en el Deportivo Unión y Social Carabelas; su presencia en los Torneos Abuelos Bonaerenses, en la ciudad de Mar del Plata, siendo distinguido como el mejor actor de reparto. Y fundamentalmente el amor hacia su esposa Nélida, que ya no está en este mundo y a su hijo Diego (Dieguito para los que lo quieren), que reparte todos los jueves nuestro periódico a los suscriptores carabelenses. Una hermosa historia de vida la cual queremos compartir con todos nuestros lectores

 

El acompñamiento. Dante Martínez junto a su amigoOrlando Quetglas en Mar del Plata

 

Datos personales. Dante Martínez, “nací el 19 de julio de 1932. Mi papá era español, Emilio y mi mamá era hija de italianos, Rosa Gallo, se casaron en la ciudad de Pergamino en 1916. Yo nací en Carabelas, mi padre en eses tiempo ya había puesto la panadería, pero había sido empleado de la Panadería Medá, en ese tiempo era lo que le llamaban Maestro de Pala. En 1934 puso su propia panadería. Mis hermanos son: Emilio (1917), Rodolfo (1920) y Marcos (1922). Mi esposa Nélida Ángela Passarelli (fallecida) y mi Diego Martínez.”

 

¿Qué recordas de tu infancia?

“Las calles eran todas de tierra, yo vivía se puede decir en la otra punta de Carabelas, donde ahora es la Panadería de Ferreyra, tenía 14 años cuando repartía el pan en la “Jardinera” (tirado a caballo), lloviera o tronara porque la gente tenía que recibir el pan. Una vida muy sana, pero pasé bastante frío durante los inviernos, porque había que salir muy temprano, antes que saliera el sol había que estar en la calle y las heladas eran terribles. Fui a la escuela aquí en Carabelas, la primaria hasta sexto grado, y mi vida durante esos años transcurría en la Panadería de mi padre que se llamaba “La Nueva”.

 

¿Cómo nació la pasión por el teatro?

“En la escuela se hacían obras y desde muy chico siempre estaba metido en alguna, tomaba parte en casi todos los actos y con la gente de teatro de Carabelas, especialmente los Bajar, Jorge Bajar con su hermana, también Orlando Quetglas, ahí fue donde nació todo”.

 

¿Estudiaste teatro?

“No fue con la práctica y siguiendo los consejos de los actores más grandes, con o que uno veía y escuchaba, los mismos directores te van guiando mucho, uno de los primeros que me enseñó fue Jorge Geijo. Hicimos un gran éxito, que gustó tanto en Carabelas, fue mi primer papel protagónico que hice en “La tía de Carlos”, se hizo en el Club Unión. En esa época se hacía teatro en los dos clubes, tanto en el Deportivo Unión, como en el Social y Deportivo Carabelas; el elenco al que yo pertenecía rea del Club Unión”.

 

¿Cuáles obras recordás?

“En realidad fueron muchas obras, porque en aquellas épocas se la daba mucha importancia al teatro, la gente estaba ansiosas de espectáculos, no había televisión, simplemente radio, pero cuando más trabajé fue cuando nos vino a dirigir Cristian Bosco de la ciudad de Rosario, fueron 10 u 11 años de continuidad en el teatro”.

 

¿Con Cristian Bosco participaron del Torneo Abuelos Bonaerenses durante cinco años?

“La verdad que nos fue muy bien, porque teníamos que competir frente a 20 municipios de la Provincia de Buenos Aires, logramos traer medallas en varias oportunidades, sacamos medalla de Oro, Plata y Bronce, en diferentes ediciones. La medalla de Oro fue con “Mañana de sol”, la medalla de Plata fue con “Los Fabulosos 70” y la de Bronce con “El acompañamiento”. Recuerdo que en esas obras trabajaron Orlando Quetglas, Negra Tirabassi y Jorge Geijo, entre otros. Pero el mejor de los recuerdos y un gran orgullo personal fue cuando me premiaron por ser el Mejor Actor de Reparto en Mar del Plata”.

 

¿”Perdónanos Alcón”, como se formó en Carabelas?

“”Perdónanos Alcón” se formó con la llegad de Cristian Bosco a la localidad de Carabelas, en realidad el nombre surgió como pidiéndole perdón a Alfredo Alcón, por lo que estábamos haciendo, fue un momento muy lindo de mida actoral junto a grandes actores y personas”.

 

¿Qué es lo más lindo de ser actor?

“Muchos son los sentimientos y las cosas lindas, principalmente para la gente que le gusta disfrazarse, imitar a alguien, poder expresarse ante la gente, y si lo podes hacer bien, mucho mejor. También lo más importante son las amistades que cosechas a lo largo de todo el camino como actor, donde podes interactuar con gente de muchos lugares y eso es muy lindo, en definitiva es lo que te vas a llevar durante toda la vida. En especial durante la participación de los Torneos Abuelos Bonaerenses donde conocimos actores famosos que hacían de jurado, experiencias maravillosas que por suerte pude vivir”.

 

¿Cuál fue tu última obra?

“En realidad hace mucho que no actuó, pero cuando estábamos ensayando una obra muy linda denominada “Estefano”, de Armando Discépolo, ya prácticamente estaba para salir al ruedo, en ese momento falleció el esposo de Marta Quaglia, Nico Dalbesio, además Hugo Matheu se tuvo que ir de Carabelas y el director Cristian Bosco también nos dejó y todo eso hizo que la obra no se pudiera dar”.

 

¿A pesar de tus 88 años tenes ganas de seguir haciendo teatro?

“Sí por supuesto a pesar de mis 88 años siempre ando buscando algo para hacer, estaba por llegar a Carabelas un director de teatro amigo de Florencia Dedieus, de la ciudad de Chascomus, pero justo apareció la pandemia y no se pudo dar. También hablamos con Victoria Boveri, pero lamentablemente por sus compromisos en Rojas, desde el punto de vista profesional y personal no pudo venir a Carabelas, una verdadera lástima porque se tuvo que parar el grupo y justo cuando iba a llegar el director de Chascomus llegó el maldito Covid”.

 

¿Justamente cómo estás viviendo la pandemia junto a tu hijo Diego?

“En Carabelas hasta ahora bien, pero surgió que pueda haber cincuenta infectados porque una persona que tenía el virus se le dio por festejar un cumpleaños y se juntaron 50 o 60 personas y no se sabe todavía que va a pasar, por el momento están aislados y en estudio. Pero 60 personas en Carabelas es una barbaridad, vamos a tener que cuidarnos mucho”.

 

¿Cómo es el grupo familiar?

“Mi señora fue Nélida Angela Passarelli (falleció), con la cual me casé en 1968, no tuvimos hijos propios, pero lo adoptamos a Diego, del cual estoy muy contento y orgulloso de la persona que es, muy querido y respetado por todo el pueblo de Carabelas. Dieguito tenía un año y seis meses en el año 1973, nació en Pergamino”.

 

¿Un mensaje final”

“Principalmente para los más jóvenes, que si les gusta ser actor, que se animen, que no tengan miedo, fundamentalmente los chicos más tímidos, porque es muy lindo. Como todas las cosas los comienzos son un poco difíciles, dificultosos, depende del carácter de cada persona, algunos lo toman con más fluidez, otros con un poco de temor; pero vuelvo a repetir si les gusta la actuación no se detengan vayan para adelante porque seguramente no se arrepentirán porque el teatro es maravilloso”. 

 

 

Sueño de barrio. Obra en 1990, Dante Martínez junto a Zulma Giles, Marta Dalbesio, Dr. Bernardini, Cachencho Quaglia, Hugo Matheu, Víctor Sacramoni, Gela Quaglia, Emilce y Jorge San Martín.

 

Torneos Abuelos Bonaerenses 2004. Dante Martínez junto a Santiago Uribe, Mercedes Antonelli, su esposa Nélida Passarelli, Orlando Quetglas, Cristian Bosco, Blanquita Bajar, su hijo Diego y Bety Banegas