Marta Seta. Una mujer atravesada por el teatro, hizo más de cien obras y hasta nos representó internacionalmente en Cuba

Marta Esther Seta, otro de los íconos actorales de nuestra ciudad, junto a su hermana Negrucha, hicieron infinidades de obras, dirigida por grandes directores y formada en la Escuela de Teatro de Rojas. Una de las propulsoras del TUR, piensa que unidos se podrán conseguir grandes cosas para el teatro independiente. Entre las frases más jugosas rescatamos: “La verdad que el teatro para mí, fue y es todo en mi vida, hice desde grotesco, drama, comedia, sainete, café concert, hasta dirigir y actuar en infantil”. “Mi hermana Negrucha fue una actriz con una polenta impresionante”. “Cuando dejaron este mundo Negrucha y Mario Gazo no tuve más ganas de hacer teatro; pero cuando me convocó mi sobrino Mariano Iribarren regresé con “0 Transparente”, en el Galpón de La Minga   

 

Marta Seta recibe del ex intendente Eduardo Quiri un reconocimiento honorífico del Municipio de Rojas

 

Datos personales. Marta Esther Seta, nacida el 19 de agosto de 1941; padres: Mario Seta y Concepción D’Andrea; hermanas: Luján (Porota), vive en Bahía Blanca y Lidia (Negrucha), fallecida en 2001.

 

 ¿Cómo fu tu infancia, que recordas, como era la vida en Rojas, tus pasos por la escuela?

“Vivía en el barrio del Molino, a media cuadra de plaza Rivadavia, mi casa ocupaba un cuarto de manzana, en Hipólito Irigoyen 84, en la esquina recuerdo que paraba el colectivo que venía desde Pergamino y generalmente en ese lugar bajaba toda la gente, mis abuelos, mis tíos que venían del campo. Almorzaban en mi casa y se quedaban todo el día para hacer sus diligencias, a las tres hermanas nos encantaba que nos vinieran a buscar los fines de semana para llevarnos en zulky o en el Ford A de mi abuelo para ir el campo. Íbamos a Roberto Cano en zulky a comprar el pan, con mi primo, con mi tío Pancho; mi infancia fue realmente muy linda. Fui a la Escuela N° 8, toda la primaria, primero en la escuela vieja y después pasamos a la nueva; con mucho orgullo porque teníamos una escuela de dos pisos. La secundaria la hice en el Nacional que funcionaba en la Avenida 25 de Mayo, donde es ahora la Casa de la Cultura, antes no había Jardín de Infantes, pero el paso por la escuela primaria y la secundaria fueron muy lindos, todos éramos amigos; me acuerdo de los Deporcio, Minadeo, Sartelli, Haugh, Otero, Norma Atencio, como así también a los vecinos: los Delbaldo, con la carnicería; Ferreyra con la ferretería en la esquina de mi casa. Los juegos en mi casa, llegar de la escuela para hacer los deberes, era la consigna y luego sí podíamos salir a jugar”.  

 

¿Cuándo te pico el bichito del teatro y porque?

“En aquella época ya había funciones de teatro, no funcionaba el edificio del TAFS y a mi hermana Negrucha con tan solo quince años, le vinieron a pedir permiso a mi mamá para que la dejara ir actuar y porque era muy jovencita, mi madre por supuesto no quería saber nada, eso que escuchábamos el radio teatro que daban en el Teatro Italia y después nosotras, las tres hermanas, representábamos en mi casa; los vecinos y nuestros amigos hacían de público, así que desde chica teníamos la inclinación hacia la actuación. Así es como empezó Negrucha a hacer teatro, en la obra el “Caso de Elizabeth Collins”, mientras tanto yo estudiaba”.

 

¿Cómo fueron tus comienzos en el teatro?

“Mi padre nos apoyaba un poco más, pero mi mamá no quería saber nada, a mí no me dejaron ir hasta que no terminé la secundaria, en 1960 ya estaba la Escuela de Teatro en Rojas que era de la provincia, me anoté en 1961, teníamos como rector a Julio Vargas, con profesores que venían de La Plata, Pergamino y Buenos Aires a darnos las clases, cuatro horas diarias, aún los sábados. Ahí empecé a estudiar y en el año 1962 se comenzó a hacer el edificio del TAFS. Mi primera obra fue La Biunda, el director era Goldi Bernal, que también actuaba y no encontraba quien hiciera el papel de su señora, la madre de La Biunda, (actuaban también Negrucha y Dalmaso). Fue una excepción porque a los alumnos de la escuela no se les permitía actuar en el elenco mayor, pero finalmente me dejaron realizar mi primera presentación como la madre de La Biunda, con tan solo 19 años, hice de la mamá que tenía 80 y pico de años. A partir de allí trabajé en más de cien obras, entre direcciones, ayudante de dirección y actuaciones”.

“Recuerdo algunas de las obras, como “Medea”. Mis compañeros fueron desde un primer momento, Charol, Mario Gazo, Eduardo Forese, el Negro Almar (en el Soldado de Chocolate); entre otros. Otra de las grandes obras fue “La Fiaca” que hicimos con Charol, trabajaba Lucy Alpeche, Hugo Matheu, el Negro Almar; me acuerdo que venía mucha gente de Buenos Aires para verla, como por ejemplo el afamado Horacio Quiroga, un periodista de espectáculos, fue quien dijo que le había gustado más la pasión nuestra y no la de los actores de Buenos Aires. Lógicamente “La Fiaca” encabezada por Norman Briski, un actor impresionante, fue un gran mimo, pero la vida que le dio Charol al personaje fue realmente muy bueno. De todas las obras, las que más representaciones hicimos fue ”Los Fabulosos 70”, con Mario Gazo y Eduardo Forese, fue una obra que recorrió muchos lugares de la Provincia de Buenos Aires, inclusive a través de Lito Labrada la fuimos a dar a la cárcel de Junín, fue una experiencia increíble. Además viajamos a Cuba representando a la Argentina, donde con Mario y Eduardo hicimos “Reunión Cumbre”, son tantas las obras de todos los géneros que es difícil de recordarlas”.

 

¿Quiénes te dirigieron?

“Tuve varios directores, a Calatayú, el Gordo Manzanos, “Tuto” Rodríguez, Osvaldo Rey, Mario Marcel, Quito Lanzillota, Carlitos Trigo, Norberto Barruti, Juan Palmieri, Walter Balzarini, (muy buen actor que estuvo viviendo varios años en Rojas), todos me dejaron su impronta y sus enseñanzas. Cuando dejamos de pertenecer al Teatro TAFS, recorrimos tantos lugares, como el galpón de Alsina y 9 de Julio; el salón del Sindicato de Empleados Municipales, al cual le pusimos el piso de baldosa porque era de tierra; teníamos un teatro montado con telas y luces, todo completo. También en el Caserón, una casa de General Paz, por ahí han pasado espectáculos de todo tipo, Café Concert, sainetes, cantantes presentando sus discos. La verdad que el teatro para mí fue y es todo en mi vida. Pero a partir de la ida de Negrucha primero y después de Mario, fueron una gran pérdida para el grupo, estuve mucho tiempo sin hacer nada, hasta que volví para trabajar en “0 Transparente”, dirigida por mi sobrino Mariano Iribarren en La Minga. En el Club Argentino hicimos algunas obras también, porque no interesa el espacio, sino las ganas y tener un grupo para hacer teatro. Otra de las obras que me marcó fue “El Campo”, que trataba sobre los campos de concentración, escrita por Calambaro, vino a verla y le encantó y que además le llegó mucho a la gente. Con Lila Cohen hice teatro leído, “Evita y Victoria”; hace dos años en el evento del Arte y la Cultura, en el Teatro Italia un cuento de Roberto Fontanarrosa, junto a Diego Albamonte, Lila Cohen, Cholo Medina, Carlos Castro; siempre he estado haciendo cosas, que no haya actuado no significa que no ame al teatro. Inclusive participé de los talleres de Viky Boveri, la Metodología de Serrano durante dos años, fue una experiencia hermosa”.

 

¿Cómo era el teatro en aquella época?

“Qué escenografías se hacían, en esa época el escenógrafo era Lito Labrada, después también fue Alfi Cascardo, todos colaboraban, en este momento sería imposible hacer esas plantas, todo el decorado era realmente increíble para la época. Siguiendo el recuerdo con las obras, “Dale Rojas” representando a los diferentes personajes de nuestra ciudad; “Dos por cuatro amor”; “Homo Dramaticus”; dirigida por Marcel; “La valija”; “El pantalón blanco”; “El Novicio Rebelde”; “Violeta”, “La divina solferina”, con la dirección de Walter Balzarini; Café Concert; “Sábado de vino y gloria”; Caras y Caretas...Caras,”; “Que siga el corso” (el vestuario hecho con tela de polipropileno, realizado por Marta Linera); “En la diestra de Dios padre”; “Heroica de Buenos Aires”; “La irredenta”; “Memoria a contraluz”, la historia de Clyfer (con esa obra fuimos al Teatro Cervantes en Buenos Aires); “No todo está perdido”; “Los invasores”, (fue un boom, lo hicimos en el galpón de Alsina y 9 de Julio, el argumento trataba sobre la gente que vivía del otro lado de la vía que invadía a la gente del centro; preciosa obra de Wall)”.        

 

¿Cómo fue la experiencia en Cuba?

“Viajamos con “Reunión Cumbre” de Gustavo Aprile, fuimos al Festival del Caribe, a la “Fiesta del Fuego” de Santiago de Cuba en 1998, actué junto a Eduardo Forsese y Mario Gazo. Recuerdo que nos acompañó Jorge Goicochea que era el director de Cultura de la Municipalidad; fue un recuerdo hermoso y un gran orgullo representar a nuestra ciudad. También en el salón de la Municipalidad hicimos “Esfínter popular”; “Parto prematuro”; “Papá querido”; “Compañía”, “La Nona” en el TAFS y con “Los Fabulosos 70” fuimos a participar del Torneo Abuelos Boanerenses junto a Mario y Eduardo”.

 

¿Quién era Negrucha Seta?

“Hice muchas cosas y en la mayoría estuve actuando junto a mi hermana Negrucha, que fue una gran actriz, excelente actriz, con una polenta impresionante, realmente todo aquel que la conoció y la vio seguramente no la podrá olvidar. Nos llevábamos muy bien, aunque teníamos nuestras cosas como todos los hermanos, recuerdo que nos reuníamos con el grupo, con Mario, Eduardo, casi todas las noches para ver como podíamos mejorar. Cuando estábamos en El Caserón “No todo está perdido”, hacíamos cena como para poder mantenerlo, donde nunca nadie cobró nada, al contrario siempre pusimos de nuestros bolsillos por amor a los que estábamos haciendo”.     

 

¿Como ves el teatro rojense en la actualidad?

“Estamos atravesando una etapa muy difícil, antes quiero decir que en el teatro no hubo nunca rencores, a pesar que cada uno haya buscado la manera de actuar, por ejemplo hoy en día hemos formado el TUR (Teatreros Unidos Rojenses), donde ahí invitamos a todos los amantes del teatro o del arte, porque no solamente hay que actuar para estar en el TUR, gente que se dedica a las luces o a la escenografía o a participar en otro lugar pero que le llega o ama lo que realmente hace. Entonces estamos formando un Consejo de Actores para implementar normativas y demás, para poder unirnos y ayudarnos entre todos, para poder seguir haciendo teatro que es lo que nos gusta. Ojalá podamos lograrlo, somos unos cuantos, mucha gente quiere colaborar y quiere volver a reintegrarse, lo vamos a lograr y vamos a volver a seguir haciendo teatro. La problemática de la pandemia nos tiene coartados a todos, especialmente a la cultura no se sabe cuando podamos volver a hacer teatro. La única manera es de forma virtual, utilizando el zoom u otras de las modalidades para poder estar comunicados”.

 

¿Un mensaje final?

“Esperemos que todo pase, que todo sea para bien, tenemos que estar todos unidos y luchando en pos del teatro, para que la cultura tenga el lugar que le corresponde, que la gente y las autoridades lo apoyen, y que realmente podamos seguir haciendo lo que nos gusta, que es en mi caso volver a hacer teatro”.

    

Reunión Cumbre. Eduardo Forese, Marta y Negrucha Seta Y Mario Gazo, cuando viajaron a Santiago de Cuba, reresentando a Rojas y la Argentina