El fallecimiento de Carlitos Cabezón enluteció la cultura rojense

El conocido músico, director de coros, dejó de existir en las últimas horas del miércoles 9 de diciembre en un centro de salud de la ciudad de Junín. El ex director de los Coros Vivencias y la Agrupación Coral Carabelas, entre otras, dejó su sello de profesionalidad, sapiencia y humildad para las próximas generaciones. Carlitos fue un ser humano excepcional, sensible, siempre dispuesto a escuchar y a dar una mano. Su recuerdo permanecerá por siempre en la memoria de todos quienes lo conocieron y trataron

 

El maestro Carlos Cabezón dirije el Coro Vivencias

 

Hondo pesar en la comunidad causó la noticia del fallecimiento de Carlos Mario Cabezón, ocurrido ayer en el sanatorio Junín de la vecina localidad cuando tenía setenta y ocho años.

Carlitos, como era conocido, tuvo una destacada actividad en el ámbito de la música local, más precisamente en el del canto coral. Se inició en esta disciplina artística siendo muy joven integrando algunas orquestas, y luego fundó y dirigió numerosos coros. En la actualidad estaba al frente del «Vivencias», del Centro de Jubilados y Pensionados de Rojas, y del Grupo Coral Carabelas.

Carlos Mario Cabezón nació en Rojas en el año 1942. Hijo de un comerciante español –propietario de «Modas Carmen», frente a la plaza San Martín– y de madre argentina, estudió en la escuela N° 1 y también en la Escuela Comercial Cascardo.

A lo largo de su vida desempeñó las más diversas actividades; pero hubo una que siempre fue su «hilo conductor»: la música. Alrededor de 1960 formó su primera orquesta, «The jazz boys», donde tocaba la batería junto a Alberto «Beto» Hassan (acordeón), Juan Antonio Rodríguez (piano), Juan Mingrone (guitarra) y Luis Aloé (contrabajo). El grupo animaba bailes.

Tiempo después, ya disuelto ese grupo, se incorporó a la recordada Jazz Casco. La orquesta dejó de actuar luego de sufrir un accidente mientras viajaba para una presentación, pero varios de sus músicos, incluido Carlitos, formaron un quinteto. Más tarde formaría parte de otras agrupaciones junto a músicos como Carlos Rodríguez, Selvio Farina, Antonio Bergé, Juanchi Granelli, Carlos Balcarce y Eduardo Villarruel.

La música coral siempre estuvo presente en su vida. Fue fundador de la Agrupación Coral de Rojas, en 1959, y la integró durante gran parte de su trayectoria. En 1970 hizo su primer arreglo coral, la «Vidala de la copla», del Chango Rodríguez, y siguió así por el camino musical que nunca abandonaría.

Fundó y dirigió numerosos coros. En 1987, el Coro de la Dante Alighieri, luego convertido en el Coro de la Biblioteca Pública Municipal (2001); también el coro «Vivencias», del Centro de Jubilados; el coro de Carabelas y el Coro del Ítalo Club de Pergamino. Tuvo un paso fugaz por el Coral de las Harinas de Rafael Obligado y por otra agrupación formada en una iglesia evangélica.

Su indiscutible talento musical y la perseverancia que es hija de la vocación no alcanzan para explicar el éxito que alcanzó Carlos Cabezón como director de coros; que es lo mismo que decir como líder de grandes conjuntos de personas. Pudo lograr tal éxito porque, además de todo eso, Carlitos fue un ser humano excepcional, sensible, siempre dispuesto a escuchar y a dar una mano. Su recuerdo permanecerá por siempre en la memoria de todos quienes lo conocieron y trataron.

Sus restos fueron velados en la sala de General Alvear 589 e inhumados hoy jueves 10 de diciembre de 2020 a la hora 10 en el cementerio municipal, con servicio de Casa Solari Hermanos y Clyfer.

 

Carlitos Cabezón con el Coro Vivencias