Jorge Messere. Apasionado por el deporte, lucha y trabaja por el engrandecimiento del hockey rojense

Sin lugar a dudas que el Profesor Jorge Messere junto a otros, ha sido uno de los grandes impulsores de la actividad del hockey en nuestra ciudad; comenzó en El Huracán como una prueba piloto, para pasar al Club Argentino que con el apoyo de su dirigencia pudo lograr tener continuidad a lo largo de todos estos años. Además practicó desde joven innumerables deportes, hasta escalo no hace mucho el Aconcagua. Está muy conforme con la actualidad del hockey en Argentino, con el anexo de las Mami y el desafío de poder mantener la estructura de la cancha de césped sintético  

 

 Profesor Jorge Messere coordinador del Hockey del Club Argentino

 

Datos personales. Jorge Gabriel Messere, nació el 1 de mayo de 1971, en Rojas; padres: Carmen Noguera y Jorge Messere; hermano: Gustavo; hijas: Olivia (19) e Isabella (14)

 

 

¿Cómo fue su infancia?

Sus abuelos vivían en el campo, zona de Los Indios, lugar que frecuentó durante mucho tiempo durante su infancia. “En ese contexto fuimos creciendo, de una manera muy sana, en una familia trabajadora”, explicó. Asistió al jardín de infantes N° 901 y a la escuela ENSNA para sus estudios primarios. «De esa escuela salieron todos los compañeros que aún hoy son mis amigos. Compartíamos mucho el tiempo libre. Viéndolo a la distancia, el crecimiento de los chicos en ese momento era impagable; vivíamos en la calle, a pesar de que teníamos otras actividades como ir a catecismo. Estábamos todo el día jugando al fútbol, y el Parque era un lugar de reunión para chicos de toda la zona. Compartíamos tardes eternas, más allá de que vivimos una época en la que había un golpe militar, pero nosotros no nos dimos cuenta de eso», agregó. Las tardes de la infancia, en aquella época, eran compartidas en reuniones de juegos. «Todos los juguetes eran hechos por nosotros mismos, como los aviones con tornillos en la punta, los kartings con bolilleros o los autos con masilla”.

 

¿Qué deportes te gustaban de chico?

Recordó Messere que su padre fue uno de los fundadores de la escuelita de fútbol en el club Argentino, y allí fue donde comenzó su carrera deportiva, a pesar de que había jugado un corto tiempo en Jorge Newbery. «Ahí incursionamos un poco también en el rugby, y en otros deportes que practicábamos para divertirnos y para aprender, obviamente».

Sus estudios secundarios fueron realizados en la Escuela Técnica, y comenzaron justamente cuando esa institución se trasladó al moderno edificio donde todavía funciona. Mientras, continuaba practicando deportes como el fútbol, siempre en Argentino; el boxeo en el gimnasio de la familia Molina y el ajedrez, guiado por Kelo Gutiérrez. “También hice natación, y recuerdo que salíamos a competir por la zona, Arrecifes, Inés Indart y Salto”.

 

¿El montañismo fue otra actividad importante?

“Una actividad que empecé en el 2004, junto con Miriam Guevara y otros amigos. Yo continué con eso junto con otro grupo que se había armado en Rojas, con Pablo Roqués y Pablo Molina. Hicimos el grupo de escaladores rojenses y pudimos escalar varias montañas. En el 2018 coronamos todo eso con la ascensión al Aconcagua. Es una actividad que continúa en la actualidad, junto con otras que hago como entrenamiento, como el ciclismo y alguna carrera de triatlón”.

 

¿Cómo se decidió por la carrera que iba a seguir?

“Yo siempre tuve claro que iba a estudiar educación física. Desde que iba a la escuela secundaria lo sabía, más allá de que estaba en la Técnica y tenía que hacer un año más que en otras escuelas. Quizás fue por estar motivado por mis profesores, entre ellos Miguel Mazzucco y Rodolfo Peto Martínez. Siempre lo supe y estoy muy contento por haber estudiado educación física”.

 

¿Cómo arrancó su actividad como entrenador de hockey?

“Estaba haciendo la parte física en El Huracán, cuando lo dirigía Miguel Balbo, y después de un año de estar en el club hubo una reestructuración. En ese año arrancaron con hockey, más precisamente con dos grupos, uno de menores y otro de jugadoras más grandes, de dieciséis para arriba. Me ofrecieron la posibilidad de seguir trabajando como preparador físico vinculado al hockey. Yo no había hecho ese deporte nunca, no tenía conocimientos sobre la parte técnica del deporte. Me tocó un grupo de menores, y me di cuenta de que sólo con la parte física, sin enseñarles a jugar al hockey, no iban a poder progresar; necesitaban saber técnica y conocimientos básicos del deporte para poder jugar. Entonces me compré libros, Miguel Mazzucco y Aldo Saia nos apoyaron desde Argentino, porque entendieron que era un crecimiento para el deporte, más allá de la rivalidad; y así comencé a formarme como entrenador de hockey. Ese primer año tuvimos buenos resultados en los torneos de AHOBA, y con un grupo de octava logramos clasificar para las finales que se disputaron en Junín. El grupo se empezó a armar, se fortaleció de a poco, y al entrar en la asociación pude asistir a cursos sobre arbitraje. En ese momento dirigíamos, hacíamos de técnicos y de árbitros. Había que conocer muy bien el reglamento, y tener las reglas bien en claro me fortaleció como entrenador. Antes había dado hockey en Sportivo, combinado con natación. Teníamos buen apoyo y jugábamos en el Parque, con buenos resultados. En Torneos Bonaerenses habíamos ido a Mar del Plata, y también jugamos en la zona. Con chicas que recién se estaban formando logramos una buena experiencia. También estuve con grupos de varones en el club Argentino, practicando para Torneos Bonaerenses. Fuimos a algunos provinciales, con buenos resultados. Después en Argentino hubo algunos cambios; pasaron varios entrenadores, estuvo un tiempo Silena Cuartas, pero el hockey había entrado en un "bache" y entonces fui a hablar con la comisión y me puse a trabajar con Miriam Guevara. Reclutamos chicas nuevas, armamos todo y en el 2001 se formó la Liga de Pergamino, con Sirio y Gimnasia, que estaban iniciando la actividad junto con Banco y Viajantes. Argentino formó parte de eso, y paralelo a eso, seguimos participando en otros torneos con AHOBA. Esa liga pergaminense después se dividió, y ahí armamos la AHO. Estábamos más fuertes en cantidad de jugadoras, en el juego, por lo que volvimos a jugar de once junto con equipos de Salto, de Junín, de Chivilcoy, y hasta el día de hoy seguimos ahí. Se armó un Colegio de Árbitros, porque no daba para que siguiéramos dirigiendo los entrenadores, había muchísimos inconvenientes. Por otra parte, estuve diez años con los seleccionados de AHO, junto con Guillermina Puljiz y alguna otra profe que rotaba de otro lado. Así fuimos pasando por los seleccionados, y el último año, 2018, pudimos lograr el ascenso al campeonato argentino ya que salimos campeones de la región bonaerense con un sub 18, junto con Leo Rodríguez, un profe de Chacabuco. Después de eso me retiré de los seleccionados, era un trabajo muy desgastante. Argentino empezaba con el proyecto de la cancha, y la idea era ver cómo fortalecíamos el hockey en Rojas. Seguimos participando en AHO, en Torneos Bonaerenses, y con Argentino, en los torneos a nivel nacional, que actualmente son regionales pero con estructura en todo el país, y los campeones van ascendiendo a la Liga Nacional A y Liga Nacional B”.

 

¿Qué cambios trajo la cancha de césped sintético?

“Tiene varias miradas: una respecto del club a nivel local, porque lo jerarquiza y es la continuidad de poder "aggiornarse" desde el arranque de la actividad; dejar al CECIR como sede de juego y trasladarse al frente del club, y pasar del pasto al sintético jerarquiza aún más a una actividad que ya era importante. Hay que construir a diario. Esta era una de las zonas que había quedado muy retrasada con las canchas, se estaba jugando mucho en pasto mientras a nivel nacional eso ya no se hacía. Fue un gran crecimiento, que le dio a las jugadoras la posibilidad de estar en una cancha similar a lo que se ve por televisión, a nivel de selección. Visualizar gestos técnicos que son muy diferentes al pasto; el que arranca ahora, juega al hockey que ve en televisión. El que todavía tiene una cancha de pasto, no va a poder lograr cosas por la superficie. Es un gran logro para el club, logro de mucha gente que le puso la vida al deporte; hace veinte años que estoy, todos los sábados compitiendo, entrenando los domingos con las jugadoras de selección, pasamos por un montón de momentos distintos en la vida del club, algunos sin comisión, otros con comisiones puramente futboleras, y mantener un espacio como deporte secundario dentro de la institución significa gastar energías luchando por respeto y la mantención del espacio para realizar la actividad. Esa cancha nos dio un reconocimiento que ya habíamos logrado en los resultados. Jerarquiza al deporte de Rojas”.

 

¿Cómo ve al hockey rojense en el futuro?

“El hockey está bien. Venimos trabajando, desde que está la cancha sintética, con muchísimas nenitas que aprenden a jugar en una superficie como la que van a usar siempre. Entonces, desde chiquitas adquieren una técnica del sintético, y eso es bueno para poder seguir siendo competitivos a lo largo de los años. En algún punto, esto de que las chicas sub 19 se nos van a estudiar siempre fue un problema de las ciudades chicas; lo sigo viendo como un problema, porque de pronto construimos una jugadora durante muchísimos años, y en el momento que tiene que "explotar" jugando en primera, no puede tener la continuidad que venía teniendo, por el estudio, o directamente no pueden continuar jugando. Eso nos obliga a implementar un sistema de becas, que la comisión está charlando para que esas jugadoras puedan seguir practicando. El compromiso nuestro es darles todo el apoyo para que no se alejen de la actividad y puedan permanecer en el club, más allá de la distancia en la semana. Con las otras categorías estamos bien, tratando de fortalecernos y hacer lo mejor que podemos en sub 19 y la primera. Este año incorporamos mamis, algo que nos estaba faltando. Trabajamos para seguir creciendo, para no estancarnos, que es el límite que te impone una ciudad chica como Rojas. Los desafíos siguen siendo interesantes: sentir que todavía nos queda algo para crecer, y que tenemos otro trabajo duro que es mantener la estructura, las líneas de aprendizaje, la competición y la continuidad en lo que puede ser mamis, una actividad que está buena porque la que fue deportista toda la vida tiene esa adrenalina para seguir jugando y disfrutando, más allá de que no sea por los puntos”.

 

 

 

¿Un mensaje final?

“Que sin esfuerzo no se consigue nada. A partir de que uno tiene muy en claro a dónde quiere llegar, que puede visualizar lo que quiere, hay que meterle todo el esfuerzo posible para lograrlo. Nosotros hicimos cumbre en el Aconcagua en el cuarto intento, en un deporte no convencional que tiene sus riesgos y no todo el mundo conoce, por lo que genera mucha incertidumbre. Lo mismo con la cancha sintética, hubo mucho esfuerzo, mucha gente implicada, mucho trabajo para convencer sobre la necesidad y luego la tarea para conseguir el dinero. Todo lo que se logró fue con esfuerzo; así es como salen las cosas. Y si no se dan al ciento por ciento, como uno pretende, igualmente quedás muy tranquilo por lo que hiciste para llegar a la meta. Eso se da en muchas cosas de la vida. Agradezco a las jugadoras de todos los años por la entrega y la responsabilidad, a todos los que pasaron por la subcomisión de hockey por el apoyo, y a Chispa por la nota y por el apoyo permanente al deporte”.

 

Comienzos. Jorge Messere junto a las niñas de 8a. y 7a. división del Cub Atlético El Huracán en 1986

 

Campeonas invictas. Jorge Messere junto al plantel de 5a. división del Club Argentino, en el Torneo de AHO en 2011

 

Jorge Messere junto al plantel de Argentino campeón, que participó del Campeonato Regional de Clubes B en 2015