Los Seratto. Claudio y “Chelo”, por sus venas corre la sangre azulgrana

Continuando con las notas a hermanos que han dejado su sello en el deporte, en este caso con el fútbol. En la presente edición es el turno para Marcelo y Claudio Seratto, hijos del popular “Pirinchola”, destacado jugador del Deportivo Unión y la Selección de Rojas en 1968. Continuando con el legado que les dejó su padre, aunque también vistieron otras camisetas; sin lugar a dudas que se los identifica con la casa azulgrana a ambos, quienes tuvieron la posibilidad de gritar campeón con el club de sus amores. Una rica historia, para no perdérsela de dos carabelenses que respiran fútbol. Chelo fue campeón con Argentino en 1996 y 2002, sigue viviendo en la vecina localidad; mientras que Claudio, campeón con Unión en 1994 y 1995; Argentino 1996, está radicado desde hace varios años en la ciudad de Pergamino

 

Padres e hijos. Roque Pirinchola Seratto junto a sus hijos Marcelo y Claudio, unionistas de sangre

 

Claudio Seratto. ““Mi locura fue el fútbol, salíamos de la escuela con el guardapolvo y el portafolio nos íbamos al potrero”

Datos personales. Claudio Adrian Seratto, nació el 21 de septiembre de 1965; padres Roque Seratto y María Esther Boveri; hermanos: Mariela y Marcelo; esposa: Andrea Blanco; hijos: Robertino y Simona.

 

¿Cómo fue tu infancia, que recuerdos tenes?

“Mi infancia como la de todo pibe de pueblo, muy feliz, mis padres nos daban lo que estaba a su alcance pero nunca nos falto nada, y era todo fútbol, paleta y otros tipos de juegos. En el pueblo en la mayoría de los descampados había una canchita de fútbol, potrero puro, así que jugábamos todos los días, como también a la paleta, los arcos los hacíamos de caña y jugábamos con cualquier tipo de pelota. Hoy veo yendo a ver a mis padres y recorrer el pueblo que todo eso se perdió, cambio mucho la vida y la tecnología a mi humilde entender fue un factor importante para que los chicos sean otros”.

 

¿Desde chiquito te gustaba la pelota?

“Si era locura con el fútbol y la sigo teniendo, imagínate que salíamos de la escuela y con el portafolio y el guardapolvos nos íbamos al potrero a veces sin ir a tomar la leche, y si lo hacíamos en diez minutos estábamos en la canchita”.

¿Dónde te iniciaste futbolísticamente, compañeros, DT?

“Me inicie en Unión, en séptima, que salimos campeones, el técnico era Juan Carrero, tenía un Rastrojero, cuando jugábamos en Rojas le ponía un toldo en la caja e íbamos todos atrás, recuerdo, que época”. “Tenía como compañeros a Jorge Sauret, Jorge Contreras, Oscar y Jorge Almada, German Lala, (hijo del doctor), Juancito Carrero (hijo del técnico) y algunos más que no recuerdo”.

 

¿Cuándo, a qué edad y contra quien debutaste en primera?

“Debute en primera con 15 años. Me acuerdo que habíamos jugado en quinta el sábado y esa noche vino el técnico de primera vino a decirme que el domingo tenía que jugar, fue en la cancha de Unión contra San José de Roberto Cano, ganamos dos a cero”.

 

¿Contanos tu trayectoria en primera?

“Debute en Union, luego cuando me fui a estudiar, jugué en el equipo de la universidad que competía en la liga de San Luis, donde en uno de los equipos Huracán, jugaba Juan Gilberto Funes, fue el único año ya que después despego como profesional. Cuando termine mis estudios, volví y me radique en Pergamino, y ahí jugué en Provincial, Compañía, Afonzo y Manuel Ocampo fue mi último año, eso alternando con equipos de otras ligas, Newbery de Rojas, volví a Union, luego Argentino de Rojas, Juventud de Rojas y también Alumni de Salto”.

 

¿En qué año te retirarte y porque?

“Me retire en el 2008, porque creí que era el momento de dar un paso al costado, ya me costaban los partidos y sentí que al sufrirlos no los disfrutaba y en algún momento había que dar un paso al costado, tenía 44 años.

 

¿Qué significa “Pirinchola” Seratto?

“”Pirinchola” es un gran padre y creo por lo que me dicen los que lo vieron jugar que también lo fue como jugador, nos inculco desde chicos a mis hermanos y a mí los valores de la vida, ser educados, honestos y buenas personas, después cada uno va forjando su vida con su personalidad, pero como pilares los valores”.

“Creo que él me llevo por el fútbol, tengo recuerdos de niño que me llevaba a todos los partidos donde jugaba y yo le llevaba el bolso, y me metía en los vestuarios con todos los grandes”.

“También recuerdo cuando jugaba en la Selección que practicaba en Rojas de noche, iba en una chatita de Soto con capota de la de antes y en pleno invierno me llevaba, que lindos momentos”.

“El jugo en varios equipos y en Douglas de Pergamino y cuando la gente me pregunta si soy hijo de él la respuesta siempre es la misma, que gran jugador y que buen tipo, eso me hace muy feliz, un grande”.

 

¿Unión tuvo grandes equipos, con cual te identificas?

“Yo me identifico con dos, pasa que con ambos salí campeón pero fui parte de varios y muy buenos equipos que no pudimos coronar con el campeonato, por ejemplo ese que dirigía “Pirinchola”, donde jugaba Daniel Vélez y Vicari de Buenos Aires; el “Negro” Lamolla, Sosa, Ferreyra, Damore de Pergamino, más los chicos del club como “Chelo” y Sauret (marcadores centrales), el “mono” Contreras, un equipazo. Pero el de 1995 que le gano la final a Carabelas era muy bueno; como el de 1994 también, ambos tenían poder de gol terrible, eran muy ofensivos los dos”.

“El equipo de 1994 lo integraban: Cogo, Contreras, Mujica, Sauret y Videla, Mastropaolo, De María y Del Moral, yo de enganche, Juan Ramón Barrera y el “Galgo” Piccinini”.

“El de 1995: Cogo o Gallo, Contreras, Sauret, Oubiñas y Videla, Tenaglia, De María, Bongiovanni y yo, Piccinini y el “Peli” Tisera, y también estaban Juan Cruz Abril, Horacio Toso, “Peti” Almada, todos buenos jugadores”.

“Otro de los grandes momentos de mi carrera fue el título obtenido con Argentino en 1996, en la recordada finalísima contra Jorge Newbery en barrio Progreso, que ganamos con gol de cabeza del “Chelo”, 1 a 0. El plantel estaba conformado con los hermanos Salinas, Carlitos y Raúl; “Cuchino” Mateu, Sandro Airet, Diego Cabezón, Pablo Mangione, “Poroto” Verón, “Bartolo” Almeida, “Panza” Altamirano, y Ojeda, entre otros”.

“En 2003 jugué para Juventud, con la aparición del “Polaco” Ravichoni, Argentino ganó el Torneo Apertura y nosotros el “Clausura”, pero por un problema reglamentario, la finalísima se jugó al año siguiente en 2004, de la cual no pude formar parte, no pudimos salir campeones, pero también tengo gratos recuerdos de ese grupo humano”.

 

¿Cómo estás viviendo la pandemia?

“Tranquilo cuidándome y cuidando a la familia, es un momento difícil y hay que transmitir tranquilidad sobre todo a los padres que son mayores y a los chicos, en mi caso particular he acompañado todos los días en los entrenamientos que le pasaban a mi hijo Robertino, para que se le haga más llevadera. Él está jugando en Douglas Haig de Pergamino y se está preparando para la parte final del Torneo Federal A”

 

¿Un mensaje final?

“Mi mensaje final es para los niños y jóvenes, a mi modesto entender, que no dejen de hacer deportes, es lo más sano que hay, te forma mucho como persona, te da valores y buenos amigos, que hoy son fundamentales en la vida. Finalmente agradecer en todos los clubes que he pasado, a todos los compañeros, cuerpos técnicos, dirigentes e hinchas, por el afecto y el respeto con que me trataron, para todos un caluroso saludo”.

 

Unión Campeón 1994. Sauret, Cogo, De María, Piccinini, Mújica, J. R. Barrera, Contreras, Mastropaolo, C. Seratto, Del MOral y Videla

 

Unión Campeón 1995. Sauret, Gallo, Piccinini, Demaría, Tenaglia, Bongiovanni, Contreras, Cabaña, Seratto, Oubiñas y Videla

 

 

Marcelo Seratto. “El apellido Seratto es sinónimo de Unión, pero hay muchos apellidos más que hicieron grande a esta institución”  

El Chelo Seratto, volvó a dirigir al club de sus amores, al Deportivo Unión después de 15 años sin jugar en primera

 

 

Datos personales. Marcelo Javier Seratto; nacido el 3 de mayo de 1969; padres: María Esther Boveri y Roque Seratto; hermanos: Claudio y Mariela; esposa Paula Seratto, hijo: Camilo.

 

¿Cómo fue tu infancia, el barrio, la escuela?

“Como todo chico criado en un pueblo, fue una infancia feliz, jugábamos muchísimo, era esperar salir de la escuela para ir a jugar a la pelota. Fue una infancia muy sana, porque no había las cosas que existen en la actualidad. Me acuerdo que se usaba ir de mocasines, no teníamos pelota y con un pedacito de baldosa, jugábamos un partidito en los recreos, una cosa hoy impensada, que un chico de ahora lo pueda hacer; así transcurrió mi infancia, pensando en jugar y pasarla realmente bien”. 

 

¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol, compañeros, DT?

“De chiquito me fue a buscar para fichar el “Negro” Villa, era un dirigente del Club Unión que está desaparecido, jugábamos en todas las categorías era una felicidad completa, porque esperábamos el sábado con mucha ansiedad para ir a jugar, porque era algo mágico para nosotros, incluso sin pensar en lo deportivo, porque en ese entonces era perder 3 a 0 o 14 a 0 todos los partidos. Pero la verdad que nos importaba, pasaba por otro lado”.  

 

¿Cuándo debutaste en primera?

“Y así fue transcurriendo mi paso por la inferiores de Unión, hasta que a los 15 años debuté en primera división, fue en un partido amistoso de lateral derecho contra Argentino en Rojas, lo tuve que marcar a Pelusa Martegani, nada menos y la verdad que me fue muy bien y a partir de ahí comencé mi carrera deportiva siendo titular hasta el retiro”.

“Como DT comencé en las formativas de Argentino donde estuve varios años, también me involucré en el Deportivo Unión en diferentes actividades, como dirigente, ayudando desde afuera y como técnico también, ya que al club se le hacía difícil poder pagar a todo el mundo y fue una manera de darle una mano. Hasta que en 2017, después de que Unión no participara en el fútbol rojense durante 15 años, volví para dirigir primera división. Este año después de un impase durante el 2019, me convocaron nuevamente para ser parte del Cuerpo Técnico de la primera de León, pero la pandemia nos privó del fútbol local”.  

 

¿Contanos tu trayectoria, los clubes, los títulos?

“Campeonatos tengo en 1996 con Argentino y en 2002 también fui parte del plantel albiceleste pero fue un año que no tuve mucha continuidad y no pude jugar la final contra Juventud. Pero obviamente el que me quedó más marcado fue el de 1996, donde jugamos la final con Jorge Newbery, fue un gran torneo, por suerte me tocó meter el único gol de la finalísima y emocionalmente fue muy fuerte para todos”.

 

¿El apellido Seratto es sinónimo de Unión?

“El apellido Seratto es sinónimo de Unión, es porque ha habido a lo largo de la historia del club, muchos que han participado como dirigentes, como jugadores; pero no es solamente lo único; hay un montón de apellidos más que han hecho grande a este querido y prestigioso club”.  

 

¿Trabajaste con las divisiones inferiores?

“Si trabajé en Argentino y en Unión hicimos un gran trabajo durante muchos años, consolidando la Escuelita de Fútbol “Ramón Martínez” y todos los planteles de las divisiones inferiores. Hoy se pueden ver los resultados, ya que después de 15 años sin la presencia de la primera división en nuestra Liga de Fútbol, se están viendo los frutos con jugadores que han llegado a la división mayor”. 

 

¿Qué significo volver después de 15 años con Union a primera?

“La verdad que fue muy fuerte, porque fueron muchos años de postergaciones y esa ansiedad se hacía inmanejable, ya que hay tiempos y procesos para poder concretar los proyectos. Creo que no salió mal, todo ese tiempo, ese transcurso donde Unión no participó y hubo un proceso y vuelvo a repetir, emocionalmente fue muy fuerte para todos. Volver a primera fue sinónimo de alegría, de que la familia unionista volviera a vivir los domingos en una cancha de fútbol todo lo que conlleva este deporte maravilloso”.

 

¿Cómo estás viviendo la pandemia y si tenes ganas que vuelva a rodar la pelota en Rojas?

“La pandemia la estoy viviendo como todos, creo que ahora se naturalizó y la gente de a poco está volviendo y dejando de lado toda esa paranoia, esa neurosis que te genera el miedo, el temor de que pasaran cosas difíciles. De todos modos nadie está exento, unos antes y otros después seguramente vamos a vivir una situación algo compleja, ojalá que se pueda resolver cuanto antes, que podamos volver a la vida normal, el fútbol no escapa a la realidad. Es difícil para todos y hay gente que la está pasando muy mal. Que el fútbol se postergue a los futboleros nos cuesta entenderlo, pero también hay que entender que otras actividades mucho más necesarias, como las fuentes de trabajo se han perdido y eso es mucho más serio”.

“Ya se termina el año, pero ojalá que en 2021 se pueda volver a jugar los torneos, a la vida normal y que la gente pueda disfrutar de lo que más le gusta, sea el fútbol o cualquier otro deporte o actividad”.

 

¿Un mensaje final?

“No hay que bajare los brazos, hay que seguir para adelante, esto es algo que nos pusieron en el camino y nos vamos a sobreponer, que todo va a volver a ser como antes, incluso mejor porque todos nos queremos superar. Ojalá que la gente lo entienda y que sigamos siendo responsables porque esto todavía no terminó. Un abrazo grande y gracias por la entrevista que nos hace bien a todos los deportistas recordar lo mejor de cada uno, es como una caricia al alma en tiempos de pandemia; y a la gente del Club Unión muchísimos cariños que es la que siempre te apoya y te quiere ver bien”.

 

Argentino Campeón 1996. Salinas, Chelo Seratto, Mateu, Airet, Cabezón, Mangione, Verón, Almeida, Altamirano, C. Seratto y Ojeda

 

La pinta de los Seratto. Chelo y Claudio jugando para Unión en el Torneo del Interior en 1995