Agustín “Tito” Barbieri. Sacrificio, humildad y trabajo, un grande de verdad

Fue un jugador emblemático, sin haber sido dotado de los mejores recursos técnicos, pero brilló por otras cualidades. Fue el número 4 de El Huracán desde fines de los 70 y la década del 80, donde justamente en ese año (1980 / 19981) alcanzó la gloria con su querido y amado El Huracán, donde nació futbolísticamente. También tuvo como premio ser parte del plantel de la Selección de Rojas Campeón de la Copa Hermanos Brown en 1979 y además vistió las casacas de Argentino y Juventud. “Tito” es uno de esos personajes entrañables y muy querido, no solamente en el club que lo vio nacer, sino por todas las instituciones, por su manera de ser, su contracción a los entrenamientos, su humildad, su respeto a los rivales y a sus mismos compañeros; un ser humano único e irrepetible, nunca se guardaba nada entregaba todo, con una gran vocación de servicio, sin esperar nada de los demás. Un verdadero ejemplo para el deporte y la juventud digno de imitar

 

 El Huracán campeón 1980. Vivero, Restelli, Fachile, Maggiolo, Cioffi, Veloz, Barbieri, Gutiérrez, Parisi, González, Zambuto, Antón, Pulisic, Caire, De Antoni y Fernández

 

Datos personales. Agustín Barbieri; nació el 10 de mayo de 1957; padres: Elvira Costanzo y Agustín Barbieri; hermano: Juan Carlos (71 años, llegó a jugar en la primera división de Boca Juniors, en la década del 60). En pareja con María Alicia Carroll.

 

¿Cómo fue tu infancia, el barrio, tus amigos, el potrero, la escuela?

“Nací en calle Castelli y Avenida Larrea, hasta los 30 años viví ahí; fui a la Escuela N° 11, primero funcionaba en la escuela vieja sobre Avenida 25 de Mayo. Los últimos tres años los hice en el edificio actual de la Escuela N° 11, en Castelli y Presidente Perón, así que caminaba veinte cuadras todos los días; la escuela secundaria la hice en el Nicolás Avellaneda. Después me dediqué a trabajar. Volviendo un poco para atrás mi infancia fue divina, ahora valoro que más feliz que eso no podía haber sido porque humildemente como vivía yo, cazando pajaritos, jugando a la pelota todo el día, iba a dos baldíos, uno donde está ahora la Planta de Clyfer y el otro, donde está el depósito de Maderna sobre las vías. Tenía dos canchitas, yo era más chico y jugaba con los más grandes. Recuerdo también a los amigos de barrio, me crie con Patricio y Carloncho Barrett, los Avila (Risa y Chasi), entre otros. Mi infancia transcurrió entre el fútbol y la escuela, muy sano todo, es más siempre lo digo, si me dijeran que voy a nacer de nuevo, pediría la misma infancia”.    

 

¿Naciste futbolísticamente en el Globo, como llegaste al club de Barrio Belgrano?

“En la secundaria me hice amigo de Hugo Percivalle, a los 14 años, que también jugaba con nosotros, pero en el baldío de lo Sanzone, frente al Club de los Abuelos (Lamadrid y General Villegas), con los Silanga, “Cola” Barloqui, los mellizos Roncaglia, Nino Diguilio y Carlitos Zambuto. Entonces Hugo me dijo venite a El Huracán, que está mi viejo en la comisión. Era la época que estaba Hugo Candela, muy joven; Martinito que fue el primer técnico que tuve y desde ahí jugué siempre para el Globo y gracias a Dios no me arrepiento de nada. No paré nunca, fui aprendiendo de todo lo que me decían, además le ponía muchas ganas y lo poco o mucho que hecho en el fútbol fue porque físicamente tenía muchas condiciones y no se las envidiaba a nadie, remplazaba la técnica con la parte física. Entrenaba a full, las prácticas las vivía a pleno como si fuera un partido por los puntos, tal vez un error porque a veces me pasaba de vuelta, pero era mi forma de ser y me gustó siempre entrenar así, no me guardaba nada”.     

 

¿Con quienes jugaste en las divisiones inferiores?

“Empecé a jugaren la quinta división, en una época flaca donde faltaban jugadores, porque no era tan organizado como ahora que tienen sus equipos, sus botines, antes era a los ponchazos, y más como en club como El Globito”

 

¿Cuándo fue tu debut en primera división, quien te dirigía, etc?

“Me citaron un domingo para jugar en primera, no lo podía creer, empecé jugando de marcador de punta derecho, mi primer técnico fue Caresani, no recuerdo el nombre de pila, de la ciudad de Junín, que había sido ex jugador y había quedado a cargo de la primera división. Ese año El Huracán queda eliminado y al año siguiente “Tato” Casalongue se hace cargo de la dirección técnica en 1976, fue una gran movida iniciada por Juan Carlos Zambuto, donde se incorporaron al plantel muchos pibes, otra generación de jugadores, quedó Omar Fachile, al cual lo rescato como una gran persona, excelente (tengo una gran admiración hacia él, y por suerte con el tiempo ganó todo con el Globo y en otros clubes también); como así también a su padre Elvio como dirigente. Fue una etapa muy linda, todos teníamos un gran entusiasmo y el fútbol se vivía de otra manera”.

 

¿Qué significo ser Campeón en 1980 y Campeón de la Copa de Campenes en 1981 con El Huracán?

“Hasta que apareció “Rulo” Medina, dejó de ser compañero, para transformarse en DT. . “Rulo” fue un gran motivador para todos nosotros, le ponía mucha garra a su trabajo. El Huracán se reforzó con Paco Maggiolo, “Cachi” Pulisic, Enrique Restelli, el rosarino Sergio González y “Coto” Antón y a partir de ahí el equipo fue otro. A partir de 1979 comenzó una etapa muy linda, y en 1980 se coronó con el campeonato tan ansiado. El plantel de 1980 fue un gran grupo de seres humanos, inclusive en la actualidad nos seguimos juntando y seguimos recordando aquellos momentos y ojalá podamos hacerlo muy pronto, porque este año se cumplen 40 años de aquel glorioso título que engalanó las vitrinas aurinegras”.   

 

¿También fuiste Campeón con la Selección?

 “Es muy importante aprovechar el momento anímico, cuando estás de racha hay que aprovecharla, recuerdo que en 1979 cuando trabajaba en Casa Herrán, apareció el “Tano” Goicochea para invitarme a ser parte de la Selección de Rojas, que tenía que jugar la Copa Hermanos Brown de 1979, imagínate que le iba a decir que no, fue una gran alegría ese día. Pero claro estaba bien físicamente, y finalmente terminé ganándome el puesto, porque por suerte no me lesioné, estaba Angelito Polly jugando como titular. Compartimos la copa con Pergamino y Arrecifes, porque la Federación lo terminó decidiendo así”.

 

¿Te pregunto porque siempre fuiste muy responsable a la hora de entrenar?

“Siempre fui un marcador limitado, pero al estar bien de confianza y bien físicamente, es fundamental para que las cosas te salgan bien y por ahí te animas hacer cosas, que serían muy diferentes si estás mal entrenado, porque seguramente había muchos jugadores en mi puesto con mayores condiciones, pero si no le aportas el resto, de nada sirven las condiciones técnicas. Uno lo ve a nivel profesional, que no todos son genios, no son Messi, sin embargo llegan a jugar en primera, salvando las distancias lógicamente”.

 

¿Vestiste la camiseta de Argentino y Juventud?

“En 1985 trabaja en CAIR (Cooperativa Agrícola e Industrial de Rojas), donde era compañero de Raúl Speroni, y en Huracán no recuerdo si me había lesionado o bajado el rendimiento, entonces me entusiasmó para que fuera un año a Argentino y acepté. También estaba muy bien físicamente, el Profesor era Daniel Cesano, y actualmente me carga porque recuerda cuando nos mandaba a dar cinco vueltas a la cancha y siempre les sacaba una vuelta de ventaja a todos. Compartí plantel como muy buenos jugadores, como él Colorado Cabaña, Daniel Vegez y Centani de la ciudad de Colón, pero no llegamos a clasificar. Tuve algunos partidos buenos, “Pancho” Boveri era el técnico, y jugaba de marcador central. En Juventud jugué en 1986 por una invitación de otro amigo, “Pepe” Medina, también fue otro año en el que no se consiguieron grandes logros, pero me hice de varios amigos”.    

 

¿Qué te dejo el fútbol en tu vida?

“El fútbol me dejo todo o casi todo, por varias cosas, por la amistad que tengo hasta el día de hoy con toda la gente que conocí en el ambiente del fútbol. También a pesar de mis 63 años todavía me gusta entrenar y todos los sábados junto a un grupo de amigos despuntamos el vicio por la pelota. Se sabe que los amigos son pocos, pero el fútbol te da muchos compañeros, la mayoría de ellos muy buenos. Además lo que te da el deporte, en este caso para la salud, a pesar de que siempre hice una vida sana, las ganas siguen intactas para poder disfrutar de una partidito de fútbol y después el asado con amigos”.

 

¿Un mensaje final?

“El fútbol es uno de los deportes más maravillosos que hay, por eso siempre los apoyo a mis nietos postizos (Alfonzo y Cruz, a los cuales los quiero con toda mi alma), que juegan en Argentino y los seguimos todos los sábados con Marisa. Mi mensaje sería que todos los chicos y la juventud practiquen algún deporte, pero en especial el fútbol; como diría un personaje del ambiente del fútbol en Rojas, “Chochito” Barreiro: “El fútbol es el deporte más lindo de mundo”.  

 

Uno de los goles de Agustín Barbieri, ante la salida de Gustavo Heredia, a Boca Juniors en cancha de El Huracán

 

Selección de Rojas Campeón Copa Hermanos Brown 1979. Tito integró aquel gran plantel de jugadores

 

Tito Barbieri marcando a Osvaldo Raúl Mazza, en la final con Roberto Cano en 1982