Patricio Mayoral. Un cinco muy temperamental, era el patrón de la mitad de la cancha

Fue uno de esos jugadores que no se guardaba nada en la cancha, lo dejaba todo en pos de la victoria, nació en la cantera de Jorge Newbery, y también lo hizo en Argentino. En la adolescencia probó suerte en Lanús, pero fue más fuerte el amor de su familia en su Hunter natal y emprendió su regreso. Salió campeón con ambas camisetas, la celeste y la rojinegra, también lo hizo con Boca Juniors en 2002, jugó en Carabelas, para retirarse en 2007 en Juventud. Fue Cumbre de Oro de la Fiesta del Deporte en 1998. Una nota imperdible, donde Patricio recuerda su infancia en el campo y su paso por el fútbol local

 

Patricio con uno de los grandes planteles de Argentino. Deguevara, Ganini, Cabezón, Robba, Banegas, Cepeda, Almeida, Matheu, Barry y Mayoral

 

Datos personales. Patricio Oscar Mayoral, nació el 15 de enero de 1966; padres: Horacio Armando y María Teresa Besteti; hermanos: Horacio Alberto y María de los Ángeles; esposa: Griselda Simone; hijos: Patricio Armando, Gloria Vanesa y Yanet Luz; nietos: Axel, Alejo y Emma.

 

¿Cómo fue tu infancia, la escuela?

“Primero quiero decir que tengo una familia hermosa, tres hijos y tres nietos hermosos; extraordinarios hermanos y mejores padres y una mujer que me apoya mucho; tengo una familia muy linda. Mis recuerdos de la infancia son también los mejores, fue muy buena, me crie en Hunter, soy nacido y criado en Hunter, era una vida muy sana que compartí junto a mis hermanos en el campo”.

 

¿Desde chico te gustaba el fútbol, como nació la pasión por la pelota?

“Desde muy pequeño tuve esa pasión por el fútbol, además como mi padre Horacio jugaba al fútbol en Newbery en la primera división junto a Mario Tulio, Raulito Linare y Roberto Boscacci entre otros, un muy lindo equipo y por el trabajo en el campo no pudo jugar más. También recuerdo que jugábamos siempre con mi hermano Horacio (era mayor pero siempre tuvimos muy buena onda) el clásico mano a mano, hacíamos los arquitos, pecho valía doble, salíamos a gambetear y nos hacíamos el gol, y hasta mi hermana jugaba con nosotros. El campo te enseña tantas cosas, cuando estas solo haces un arquito y te relatas solo las jugadas, me acuerdo que en esa época jugaban Mario Kempes, y yo jugaba con todos ellos, también Van Basten, o sea jugaba con la imaginación y lo que quería era solamente jugar y disfrutar del fútbol, y gritar el gol, algo realmente hermoso. Hoy es todo muy distinto se perdió esa inocencia, el arquito de ladrillo, el potrero como le llamábamos antes”.

 

¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol, en que club te formaste?

“Me inicié en el Club Atlético Hunter, jugando para la escuela y después me vine a Rojas para jugar en las divisiones inferiores de Jorge Newbery, me llevó mi padre, recuerdo que estaban el querido y recordado José Azurro y Miguelito Pajón como directores técnicos, casualmente Gustavo Roqués me envió una foto donde estábamos todos, recuerdo a Tito Altamirano, Mario Quiroga, entre otros y realmente tuve una infancia muy linda en Newbery, era un equipo muy fuerte, yo venía del campo a practicar y siempre me trataron muy bien , con mucho respeto”.     

 

¿Quién fue tu formador o DT que recordas?

“Siempre digo que mi gran formador fue mi padre cuando me dirigía en Hunter cuando íbamos a jugar a la escuela, como dije anteriormente José Azurro y Miguelito Pajón, hasta que un día tuve que dejar de jugar en Newbery porque había que venir a entrenar y yo no podía, el entrenador era Miguel Balbo y estando en el campo no pude cumplir con lo que el exigía, era imposible. También el recuerdo como DT para Eduardo Forese, Raúl Linare, Evaristo “Tito” Turchi y “Paco” Broz y uno de los dirigentes que me apoyó muchísimo durante todo mi paso por Argentino fue Edgardo Vilar”.

 

¿Saliste campeón en las inferiores, a quienes recordas como compañeros?

“Como compañeros en Newbery recuerdo a los Aquino, los Biorlegui, Tito Altamirano, Gustavo Roqués, Mario Quiroga, una familia muy linda de Villa Progreso, como lo llamaban antes, gente muy humilde, muy buena. A los 13 años me pasé para Argentino, mi tío Oscar me dijo venite a jugar a Argentino e imagínate que estaba en Newbery, el club archirrival, hablaron con Carlitos Comisso y finalmente recalé en el albiceleste. Las inferiores de Newbery eran mucho más fuerte que las de Argentino, recuerdo a Oscar Robba, Hernández, Carlitos Salinas, Petete Miglioranza, Lopipi, Juan José Borasi, un montón de chicos muy buenos, pero cuando teníamos que enfrentar a El Huracán o Newbery tenían unas inferiores espectaculares y perdíamos siempre por goleada y lo que más recuerdo es que cuando hacíamos un gol íbamos y nos abrazábamos todos, a pesar de perder 8 a 1, pero igual no me importaba el resultado, yo quería jugar. Campeón salí con Jorge Newbery, pero con Argentino nunca en las inferiores, lo disfrutaba al fútbol con mucha pasión”.

 

¿Te acordas de tu debut en primera?

“No lo recuerdo muy bien, tenía apenas 17 años, con un pasado en Lanús, también intenté en el profesionalismo jugando para las inferiores de Lanús, a través de una gestión de Omar Mirabet, y tengo muy lindos recuerdos con los chicos de Lanús. Estuve un año y medio, pero allá la preparación y la competición es otra, los preparan desde muy chicos; los chicos que llegaron a primera fueron Leo Rodríguez (una familia espectacular que me apoyó muchísimo) y el Avión Ramírez. El Avión Ramírez jugó en Independiente y Leo Rodríguez en san Lorenzo y Selección Nacional Argentina. Antes de debutar en primer estuve en una Selección Juvenil de Rojas, Lito Barreiro rea el DT; Miguelito Fioravanti era el arquero, Edgardo Ventrucci, Sanguinetti, había jugadores de El Huracán, de Boca, teníamos un muy buen equipo. Terminé mi carrera en Juventud en 2007, bajo la dirección técnica de Fabio Arozamena, con jugadores dela talla del Gringo Bongiovanni, Ariel Lobosco, Enrique Díaz, Sugus Vázquez, y los chicos de la Juve, los Molina, entre otros. También tuve mi paso por Carabelas; menos en El Huracán, jugué en todos los clubes de nuestra ciudad”. 

 

¿En la familia Mayoral se respira fútbol, tu hermano Horacio le dio a la pelota y tu viejo era infaltable a la cancha?

“Sí me hermano Horacio transpira fútbol como yo y mi querido padre, Horacio salió campeón con Juventud en 1991, con un gran equipo, donde atajaba el Gato Cardozo, el Ratón Cepeda, Juanino Fontana, Fabián Tabarez, el Perro Barry, Lupín Mastronardi, entre otros; Horacio estuvo siempre en Juventud, el corazón de él es Juventud. Tuvo una vida muy sacrificada porque tenía el camión y cada vez que llegaba, bajarse a entrenar, pero la pasión por el fútbol siempre fue más. En esta parte quiero recordar a los profes que me han preparado, Martín Caligiuri, Carlitos Salinas, Manuel Bartolelli, Roberto Scarano, Miguel Mazzucco, todos muy buenos profesionales”.

 

¿Cómo fue tu trayectoria en el fútbol de Rojas y cuando saliste campeón?

“Con Argentino perdí muchísimas finales, finales increíbles, una de las que más recuerdo fueron las tres finales contra Newbery, Mario Mangui nos hace el gol en cancha de Juventud, con el empate éramos campeones, Argentino tenía un equipazo y Newbery nos gana ese campeonato en 1983. También otro campeonato que siempre que me acuerdo y me amargo mucho, fue cuando hice un gol en contra, son las cosas que tiene el fútbol, te da tristezas y alegrías, el fútbol es tan lindo. Vuelvo a repetir perdí seis o siete finales con Argentino, pero el fútbol te da revancha y gané dos campeonatos con la celeste. A los 33 años me quería retirar y un día apareció en el campo Fito Ford y Guille Rosset (un gran jugador y técnico), y finalmente salimos campeones, fue una sensación muy rara porque dimos la vuelta en cancha de Argentino y hasta hacía muy poco tiempo había jugado para ellos y encima hice los dos goles del triunfo. Estoy agradecido a ambos clubes, tanto a Argentino, como a Jorge Newbery, porque en ambos lados me trataron muy bien y pude vestir amas camisetas”.

“Y ya en el retiro final, no quería saber más nada de fútbol y Luis “Fiaca” Vallejos (un gran jugador que no reventaba una pelota jamás, siempre salía jugando) me invita a ir a jugar en Boca Juniors, él como DT en 2002, donde también le ganamos la final a Argentino, una experiencia muy linda, con un grupo de jugadores espectaculares (los Luchetti, Baigorria, los González, Jorgito Laborde, el Flaco Buyotti, Roberto Ruatgs y otros)”.

 

¿Eras un cinco temperamental, que dejabas todo en la cancha?

“Sí, era un cinco muy temperamental, Carlitos Comisso que fue un cinco espectacular me decía: “párate un poquito más monstruo”, pero tenía mucha sangre, muchas ganas de correr, si hubiese pensado un poquito más hubiese agarrado muchas más pelotas, pero mi temperamento era así, agarraba la lanza y me iba para arriba, llegaba a destiempo, me comía las amarilla y varias veces me echaban; pero yo era así”.

 

¿Cómo estás viviendo la pandemia?

“La pandemia nos paró a todos a nivel mundial de una manera que no se puede creer, hay que cuidarse porque no es joda, principalmente aquellas personas que tengan problemas de salud. Estamos en un mundo de destructores de planeta, cuando me refería a la hermosa que tuve en el campo, todo muy sano, ya no se ven chicos con gomeras, ya no ves chicos jugando a la pelota en la calle, jugando a la escondida, hoy es todo teléfono, computadora, ha cambiado mucho el mundo. Yo estudié en lo Cascardo y el Profe nos decía, que tal vez él no lo iba a ver, pero que nosotros sí, “que la tecnología iba a destruir el mundo”, (imagínate que el Profe Cascardo salías de ahí y te empleaban en el banco, no había computadoras, existían las máquinas de escribir)”.   

 

¿Un mensaje final?

“Agradecer a toda la gente que me apoyó durante tantos años de jugar al fútbol, a mis compañeros de todos los clubes, dirigentes, también vaya mi recuerdo a toda la prensa, a los periodistas de nuestra ciudad, en especial a Juan Zambuto, que me hizo muchas notas y fue un grande, como el Negro Correa, Miguel Nasisi, entre otros; porque sin los medios no nos hubiesen tenido en cuenta no nos conocería nadie. Y por último a mis padres y todos mis seres queridos que siempre me bancaron en las buenas y en las malas”.

 

Patricio Mayoral levantando el Cumbre de Oro en 1989 junto a sus hijos Patricio Armando y Gloria Vanesa

 

Pura garra y corazón. Así iba a Patricio Mayoral a cada pelota, en la foto semitapado por el Peli Tisera en el clasico rojense